Un reino propio
Los hongos constituyen un reino independiente de las plantas y los animales. Son eucariotas, en su mayoría heterótrofos, que obtienen nutrientes por absorción tras secretar enzimas que degradan la materia orgánica del entorno. A diferencia de las plantas, no realizan fotosíntesis.[1]
Hifas, micelio y quitina
El cuerpo vegetativo de la mayoría de los hongos está formado por filamentos llamados hifas, cuyo conjunto constituye el micelio. La pared celular contiene quitina, el mismo polisacárido del exoesqueleto de los artrópodos, un rasgo que los distingue de las plantas, cuya pared es de celulosa.[1]